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Miguel Ruiz Triviño
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En este “Arco Iris” se continúa el desarrollo de la propuesta pedagógica planteada en los anteriores, adecuándolo a las necesidades del nuevo curso. Igualmente se siguen relacionando colores y notas, expresiones corporales y ritmos, en el convencimiento de que la amenidad, la asociación de ideas y la combinación de sentidos (oído, vista y tacto) incitan al aprendizaje y ayudan a su compresión.

En este segundo curso se intenta mantener viva la inquietud del alumno mediante ejercicios que le motiven y adiestren al mismo tiempo.


El libro comienza con unos ejercicios cuyos contenidos están basados en los elementos rítmicos y melódicos trabajados en el curso primero, de esta manera se pretende que los alumnos afronten las nuevas materias con mayor conocimiento y seguridad en sí mismos.

Inmediatamente aparecen las primeras combinaciones rítmicas y melódicas propias de este curso, al tiempo que van surgiendo los nuevos compases, la clave de Do en 1ª y las explicaciones teóricas que estos contenidos precisan.

Entre los ejercicios hay que diferenciar los puramente rítmicos de los melódicos. Los primeros, se sirven de la percusión corporal, los gestos, la voz, los instrumentos Orff, etc., como fuente inagotable de recursos, pudiendo basarse en un texto adecuado a su carácter rítmico. En cuanto a los ejercicios melódicos, se establecen a su vez dos apartados: los destinados a la lectura propiamente dicha –puedan cantarse o no, dependiendo del ámbito-, y las canciones a dos voces, pequeños divertimentos corales en los que, a través de un contrapunto melódico y textual, se fomenta el juego y el disfrute armónico del propio alumno.

Tanto en unos ejercicios como en otros se busca potenciar la creatividad, ejercitar la memoria e independizar las diferentes partes del cuerpo.

Finalmente, me gustaría recordar lo que tantas veces hemos comprobado quienes tenemos la responsabilidad de enseñar alguna disciplina: no sirve de nada guiar al alumno mecánicamente, según las pautas de un libro, si al mismo tiempo no estimulamos su propia elección a aprender lo que se le quiere enseñar. Confío en que este “Arco Iris” ayude a tal fin, y espero una vez más, haber contribuido al mejor entendimiento y disfrute de un lenguaje tan universal y lleno de color como es la música.